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domingo, 27 de julio de 2025

Baztán en familia

Hay momentos que se sienten como pequeños regalos, y este fin de semana en los pre-Pirineos, paseando por el Baztán, ha sido uno de ellos. El final de una etapa, adiós a los días de padres, se terminaron los campamentos, pero espero con todas mis ganas que estas escapadas en familia se mantengan y por qué no, volver a Zilbetinea.



Volver a caminar entre hayedos, incluso cuando toca cuesta arriba, se hace más fácil con nuestras “serpas” de lujo. Es curioso cómo cambian las cosas. Desde Izpegi, mirando hacia Francia a la derecha, nos acercamos al Auza y, desde el collado, su “aldapon” nos impresionó. Tuvimos que rajarnos y tirar hacia “Elorregi” y subir al Elhorriko Kaskoa: el horario de la comida no se perdona, pero ya volveremos. Sin prisa y con bocadillos.

Nos toca ir acostumbrándonos a volver a estar cada vez más en pareja y aprender de los momentos en los que estemos con nuestros hijos, y que sean momentos de calidad. Y si para eso hay que dejarse ganar al mus, pues se les deja.


Como manda la tradición, hicimos nuestra visita a Amaiur. Siempre nos sorprende el ruido de las desbrozadoras. Esta vez me animé a preguntar: “¿Siempre estáis trabajando aquí?”. Resulta que en Santiago les toca el auzolan —ese trabajo comunitario que tanto dice de las raíces—, así que andaban cortando la hierba y haciendo arreglos. La semana siguiente le toca al pueblo, y la siguiente, a preparar las fiestas. Tradiciones que se mantienen vivas.

Y hablando de fiestas… Las de Elizondo no decepcionan. Ver el ambiente de las txoznas, y risas, y con esa emoción de ver al primogénito estrenando fragancia nueva (¡a lo grande!).

En cuanto a la recomendación gastronomica, el restaurante Santxotena en Elizondo, ver a las Amamas cocinando , una gozada y todo riquisimo. Para empezar, tomates en ensalada, unos fritos caseros, hongos y almejas. Como platos principales, txipis, chuleta y un rabo de ternera . Un lujo.


Que se repitan más fines de semana como este. Sin planes grandes, pero con momentos que se quedan. Cuando le estaba contando a Ama, todo lo que habiamos hecho, parecia que hubiéramos estado fuera más de una semana.