Salir de Bilbao al inicio de la primavera, sin prisa y sin más plan que salir de casa, y disfrutar de los amigos y unas risas, se convirtió en un día especial, a lo tonto, de los que tardas en olvidar y recordaré sin duda con cariño.
Comenzamos viendo a los artesanos de la madera, con mucha moral, intentando dar una segunda vida al “Urdin”, con todas las tablas al aire y la panza abierta. Trabajo paciente, poco a poco, pieza a pieza. Me acuerdo de lo que disfrutaría Javi con una tarea así, titánica, un objetivo para un par de primaveras.
Un paseo por el muelle, con la marea más baja que he visto, tomar unos potes en el pueblo entre los efluvios de las pucheras te abren el apetito. Una cata de tortilla y, por esas casualidades de la vida, gracias al WhatsApp…
Salir a la mar en la preciosa y concurrida villa de Plentzia es una gozada. Con la bonita balsa motora, da gusto salir por la ría, pasear con calma desde el castillito, con sus restos de la bateria militar de la costa, hasta las calas de Barrika.
Tranquilidad, disfrutar del paisaje, cruzarse con los
otros botes, muchas cañas, algunas señas y símbolos entre patronos con caras de
resignación: parece que aún no han entrado los verdeles a la bahía. Nadie
pesca, pero algunos tienen "primi". No será porque no le insisto al patron que cuando me toca tirar el aparejo..
Al final, como siempre, haciendo caso al experto marinero, comenzamos a tirar la caña donde y como nos decía. Empezamos a sacar cabrillas que rápidamente se devolvían al mar para que no ocuparan el anzuelo. Luego comenzó a picar el makarel —que según nos dice nos servirá como carnaza para futuras salidas— y después llegó la alegría incontrolable de empezar a subir los verdeles. Los chicharritos, a pesar de mi cara, tampoco son bien recibidos y son devueltos a la bahia.
El cubo se empezó a llenar, mi ilusión era grande. Pero la cara del último grumete —yo ya me doy por avanzado— al subir de primeras cinco capturas, el primer día que usaba una caña, es inenarrable. Eso sí que es empezar con buena mano.
El día espectacular, impresionante la luz y la calma. Deberías haber venido: te tratan de lujo en estos barcos. Será que me ven muy vulnerable rodeado de tanta agua, pero disfruto muchísimo.
En cuanto a la recomendación gastronómica: la tortilla de
patatas del Bibi, muy jugosa, y la pesca, digan lo que digan, abre el apetito.
Un poco de culturilla marina :
“La principal diferencia entre el verdel (Scomber
scombrus) y la macarela o estornino (Scomber japonicus, a veces llamada
"makarel" por influencia inglesa) radica en su aspecto fisico y
anatomia. El verdel tiene rayas negras más definidas y dorso azul intenso,
mientras que la macarela presenta manchas moteadas en la barriga y ojos más
grandes.”
”Aunque ambos son pescados azules ricos en Omega-3, el
verdel es muy valorado por su sabor intenso y carne más blanca en comparación
con la macarela, que puede tener un sabor más fuerte y carne más oscura. “



