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sábado, 6 de abril de 2013

De descanso por Lanzarote



Una de vacaciones. Si es que no paro de relajarme- aunque parezca mentira- sin dejar los aeropuertos ni las maletas.

Lagarto de Haria- Gallotia atintica- se salvo in extremis de ser capturado y los padres de pagar la multa

Está vez celebración familiar. Viaje relajante a Titerogakaet, la zona más alejada de lo que queda del África española. Donde el turismo es sostenible, hasta con los campos de golf y los hoteles de pulserita. 
¿Sostenible? Ja! ¿Pero cuántos helados puede tragarse un niño, alojado en un hotel con pulserita?



Tres pinceladas

Primera-
La Geria = agudizar el ingenio para conseguir poder beber un buen caldo. El campesino debe llegar a la tierra cultivable, plantar la vid, taparla con ceniza para que retenga la humedad ambiental de la noche y le aislé del calorcito del día, y para que no se constipe hay que protegerla del viento con un muro de piedra volcánica. Esto es necesidad, y lo demás coplas.


Segunda-
La cueva de los verdes y su secreto. A mis años y con lo poco que me gustan las cuevas, no pensaba que lo diría, -pero si la guía le da emoción y no lo sabes de antemano- merece la pena entrar. No vale la pena que te lo cuenten, hay que sorprenderte y descubrir lo que oculta en su interior.
Los Jameos del agua


Tercera-
Solo si quieres morirte de envidia, visita la casa de Manrique y piensa en las fiestas que ha tenido que soportar esa terraza con piscina.



Bueno, encaminadas las bodas de oro,  creo que deberíamos ir programando las siguientes (esmeralda, diamante, platino y brillantes) o como los cangrejos ciegos de los Jameos del agua, contamos para atrás y lo celebramos cada año por todo lo alto, porque como dicen “no hay mal que cien años dure”.