Definitivamente me tengo que apuntar a un gimnasio o salir a correr con mi señora. No es posible que el retraso del vuelo de Iberia Ib- 423 por causas meteorológicas en el aeropuerto de Madrid, me afecte tanto.
Nada más salir del avión, puse a prueba mi musculaturas del tren inferior, a todas luces insuficiente para el esfuerzo que tenía que realizar. Después de golpear -involuntariamente- a algún que otro pasajero, con mi maleta de mano, que se me cruzaba en mi camino, conseguí llegar en el último momento, del último segundo antes de que se cerrará el vuelo.
Los pulmones me quemaban, el corazón a mil revoluciones. Sudores fríos. Deporte intenso. Al recuperar la capacidad del habla, me estaba -yo, en lugar de ellos- disculpando por el retraso.
Debería estar compensado este esfuerzo de alguna manera. Pero , cómo pueden valorar esto las aerolíneas. Es difícil.
Pensándolo mejor, que no hagan nada, porque como se enteren, nos ponen una tasa por utilización de las terminales como gimnasio. Las cintas de correr ya las tienen instaladas.
Tras un periodo corto, muy corto, en el acogedor L'hôtel El Djazair de Argel, llevo una semana intensa en el desierto. No es comparable el alojamiento, pero lo que más noto es no poder disfrutar de mis salidas para relajar cuerpo y alma.
La recomendación gastronomía, ....la repostería.
Hojaldres con miel, cruasanes, tostadas... Es un artista el cocinero del campamento. Los desayunos son la alegría del día.
